Tratar con las emociones
Jeshua - Canalizado por Pamela Kribbe
Esto
también se aplica a las relaciones con sus propias emociones, su propio niño
interior. Darle cabida a sus emociones, nombrarlas y hacer un esfuerzo por
entenderlas, significa que ustedes verdaderamente respetan y aprecian a su niño
interior. Hacer el cambio desde lo ‘externo’ hacia lo ‘interno’, tomar
responsabilidad por la emoción, ayuda a crear un niño interior que no quiere
herir a nadie más, que no se siente victimizado. Las emociones fuertes – ya sean
ira, aflicción o temor – siempre tienen el componente de la impotencia, ej
sentir que ustedes son la víctima de algo que es externo a ustedes.
Esta canalización
fue presentada a una audiencia en vivo el 6 de Febrero de 2005 en Haaren,
Holanda.
La palabra hablada ha sido ligeramente corregida
para facilitar su lectura.
Traducción del holandés al inglés por Pamela
Kribbe, y del inglés al español por Sandra Gusella.
Queridos amigos,
Estoy encantado de estar
nuevamente entre ustedes y de comunicarme con ustedes de esta manera. Debo
decirles que esto significa mucho para mí también. Aprecio estos encuentros,
porque de este modo puedo llegar más cerca de ustedes que cuando estoy dentro de
mi propio plano de realidad.
Aún así yo siempre vivo
dentro de sus corazones y espero esos momentos en su tiempo cuando están
abiertos y susceptibles a mi energía. Mi energía, la energía crística que está
renaciendo en estos tiempos, no es solamente mi energía. No es simplemente la
energía de un hombre que vivió en la tierra en una época: es un campo de energía
colectiva de la cual ustedes forman parte de un modo más profundo de lo que
ustedes comprenden.
Todos ustedes hicieron
una promesa una vez, todos ustedes expresaron su intención de llevar esta
energía más allá hacia la realidad terrestre, de anclarla dentro de la tierra.
Durante muchas vidas, muchos siglos, ustedes han trabajado en esta misión. Todos
ustedes están en el proceso de dar nacimiento a la semilla crística dentro de
ustedes, y yo los estoy ayudando. Yo fui un precursor, sin embargo la siembra de
la energía crística fue un esfuerzo colectivo. Incluso mi llegada a la tierra
fue posible únicamente por el campo de energía que estuvo presente aquí, tejido
por ustedes. Nosotros trabajamos juntos, somos una unidad.
Por lo tanto, yo soy
accesible a todos ustedes. Yo no estoy disponible exclusivamente para alguna
persona. Yo estoy al servicio de todos ustedes.
Hoy quiero hablar acerca
de un tema que los toca profundamente y frecuentemente en el día a día de sus
vidas. Es sobre tratar con las emociones.
La última vez hablé
acerca de las energías masculinas y femeninas que corren a través de su campo de
energía y de sus chacras. He recalcado la importancia de sanar los tres chacras
inferiores, como una parte de llegar a estar entero y completo dentro de ustedes
mismos. Pensé que era importante recalcar esto, ya que muchos de ustedes que
anhelan lo espiritual tienden a retirarse, tanto en pensamiento como en
sentimiento, a los chacras superiores.
El corazón, el tercer
ojo y el chacra de la corona son atractivos para ustedes, porque estos centros
de energía los llevan a estar en contacto con los reinos superiores que son tan
naturales para ustedes. Pero la real ruptura interna debe ocurrir ahora en el
nivel inferior, en el área de los chacras más bajos, cercanos a la tierra.
El área de las emociones
es un área vital en el proceso de desarrollo hacia la libertad y la totalidad.
Ustedes son seres espirituales. Ustedes vinieron de un plano de realidad donde
la densidad y la falta de rumbo de la realidad terrestre era desconocido para
ustedes. Arreglárselas con esto ha sido difícil.
A lo largo de muchas
vidas, ustedes han tratado de expresar su energía cósmica aquí en la tierra. Y
en esta expresión, en la canalización de su energía a la tierra, se han
desarrollado muchos traumas profundos. El cuerpo emocional, que todos ustedes
poseen, está repleto de heridas y de traumas. De esto quiero hablar hoy.
Todo aquel que transite
por el camino del crecimiento interior sabe de la importancia de las emociones:
que ustedes no deberían reprimirlas, que de algún modo ustedes tiene que llegar
a un acuerdo con ellas, que ustedes finalmente deben liberarlas, pero cómo
trabaja todo esto no siempre está muy claro.
Primero quiero hacer una
distinción entre emociones y sentimientos.
No estoy interesado aquí
en los términos específicos o clasificaciones, y ustedes pueden llamarlo con
diferentes nombres, pero yo quiero hacer una distinción entre emociones, en el
sentido de energías que son esencialmente expresiones de malentendido, y
sentimientos, o energías que son una forma de entendimiento más elevado. Los
sentimientos son sus maestros, mientras que las emociones son sus niños.
Las emociones son
energías que tienen una clara manifestación en el cuerpo físico. Las emociones
son reacciones a cosas que ustedes realmente no entienden. Consideren lo que
sucede cuando ustedes se ven superados por un ataque de rabia. Por ejemplo,
alguien hiere sus sentimientos inesperadamente, y ustedes sienten que se ponen
coléricos. Ustedes pueden sentir esto en su cuerpo muy claramente: en
determinados lugares ustedes sienten que la energía se pone tensa. Esta tensión
física o rigidez, que sigue al sobresalto energético, muestra que hay algo que
ustedes no entienden. Hay una energía viniendo a través de ustedes que sienten
que es injustificada. El sentimiento de ser tratado injustamente, en breve la
incomprensión, se descarga a través de la emoción. La emoción es la expresión de
la incomprensión, es una explosión energética y una liberación.
Cuando esto sucede,
ustedes se enfrentan con la siguiente elección: ¿qué voy a hacer con esta
emoción? ¿Voy a basar mi comportamiento actual en esto? ¿Voy a usar esto como
combustible para mis reacciones hacia los demás o voy a dejar que la emoción
sea, y baso mis acciones en algo más?
Antes de responder estas
preguntas, quiero explicar la naturaleza de los sentimientos.
Las emociones son
esencialmente estallidos de incomprensión que ustedes claramente pueden percibir
en el cuerpo. Los sentimientos, por otro lado, son de una naturaleza diferente,
y son percibidos también de manera diferente. Los sentimientos son más calmos
que las emociones. Ellos son los susurros del alma, que los alcanzan a ustedes a
través de suaves codazos, una sabiduría interior o una acción intuitiva súbita
que más tarde parece haber sido muy acertada.
Las emociones siempre
tienen algo muy intenso y dramático en ellas. Consideren los ataques de
ansiedad, de pánico, de rabia o la tristeza profunda. Las emociones se agarran
de ustedes completamente y los alejan de su centro espiritual. En el momento en
que están sumamente emocionados, están llenos de una clase de energía que los
separa de su centro, de su claridad interior. En este sentido, las emociones son
como nubes suspendidas delante del sol.
Con esto, yo no quiero
decir nada en contra de las emociones. Las emociones no deberían reprimirse; son
muy valiosas como un medio para llegar a conocerse más íntimamente. Pero yo
quiero expresar cuál es la naturaleza de la energía emocional: es un estallido
de incomprensión. Las emociones esencialmente los llevan fuera de su centro.
Los sentimientos, por
otro lado, los llevan a ustedes profundamente dentro de ustedes mismos, hacia su
centro. Los sentimientos están estrechamente asociados con lo que ustedes llaman
intuición. Los sentimientos expresan un entendimiento más elevado, una clase de
entendimiento que trasciende tanto a las emociones como a la mente.
Los sentimientos se
originan en un reino no físico, fuera del cuerpo. Es por esto que ellos no están
tan claramente localizados en un lugar del cuerpo físico. Consideren lo que
sucede cuando ustedes sienten algo, una atmósfera o un estado de ánimo, o cuando
ustedes tienen presentimientos acerca de una situación. Entonces hay una especie
de sabiduría en ustedes, que parece venir desde afuera, y que no es una reacción
de ustedes a algo externo. Ustedes lo toman desde el exterior, y viene ‘de la
nada’ (‘como llovido’ como ustedes tan bellamente lo dicen). En tales momentos
ustedes pueden sentir que algo se abre en el chacra del corazón.
Hay muchos momentos en
los cuales tal sabiduría interior viene a ustedes. Por ejemplo, pueden ‘saber’
algo acerca de alguien sin haber hablado mucho con él o ella. Pueden sentir algo
acerca de ustedes dos, que más tarde jugará un rol importante en su relación,
pero lo cual no es fácil de expresar en palabras - ‘simplemente un sentimiento’
– y ciertamente no fácilmente comprendido por la mente. (Estos son los momentos
en los que su mente se pone escéptica, diciéndoles que ustedes están inventando
cosas o que se están volviendo locos).
Quisiera mencionar otra
energía que tiene más una naturaleza de ‘sentimiento’ que una emocional. Es la
alegría. La alegría puede ser un fenómeno que trasciende lo emocional. A veces
ustedes pueden sentir una clase de alegría interior que los eleva, sin una razón
particular. Ustedes sienten la divinidad dentro de ustedes, y su conexión íntima
con todo lo que existe. Tal sentimiento puede llegar a ustedes cuando menos lo
esperan. Es como si algo Superior los tocara o como si ustedes tocaran una
realidad Superior. Los sentimientos no son evocados tan fácilmente y parecen
llegar a ustedes ‘como llovidos’.
Las emociones casi
siempre tienen una causa inmediata clara: un gatillo en el mundo exterior ‘que
presiona sus botones’.
Los sentimientos se
originan en la dimensión de su Ser Superior. Ustedes necesitan estar serenos por
dentro para atrapar esos susurros en su corazón. Las emociones pueden perturbar
este silencio interior y paz. Por lo tanto, es vital llegar a estar calmos
emocionalmente y sanar y liberar las emociones reprimidas. Solamente desde sus
sentimientos, los cuales los conectan con su alma, ustedes pueden tomar
decisiones equilibradas.
Estando en silencio y
tranquilos, ustedes pueden sentir con todo su ser qué es lo correcto para
ustedes en un determinado momento. Tomar decisiones basadas en la emoción es
tomar decisiones desde una posición no centrada. Ustedes primero necesitan
liberar las emociones y entrar en contacto con su núcleo interno, donde hay
claridad.
Ahora quiero ir a la
pregunta de cómo pueden ustedes tratar mejor sus emociones.
He dicho que “los
sentimientos son sus maestros y las emociones son su niños”. Los paralelos entre
‘ser emocional’ y ‘ser como un niño’ son sorprendentes. Su ‘niño interior’ es el
asiento de sus emociones. También hay una semejanza sorprendente entre el modo
en que tratan a sus propias emociones y el modo en que tratan a los niños
(reales).
Un niño es honesto y
espontáneo es sus emociones, y él no las esconde o reprime hasta que los adultos
lo estimulan a hacerlo. El hecho de que los niños espontáneamente expresen sus
emociones no significa, sin embargo, que el niño experimente sus emociones de un
modo equilibrado. Todos saben que un niño puede ser arrebatado por sus emociones
(rabia, temor o tristeza) y con frecuencia es incapaz de frenarlo. En tal
situación, el niño puede casi anegarse en sus emociones y eso lo desequilibra,
lo deja fuera de su centro.
Una de las razones de
esta emotividad ilimitada, es que el niño ha dejado recientemente un mundo en el
cual difícilmente hay algún límite. En las dimensiones etéreas o astrales, no
había tales restricciones y limitaciones como las hay en el reino físico, dentro
del cuerpo físico. Las emociones del niño son a menudo ‘reacciones de
incomprensión’ a esta realidad física. Por lo tanto, el niño cuando madura
necesita ayuda y apoyo en tratar con sus emociones. Esto es parte del proceso de
la ‘encarnación equilibrada’ en la tierra.
Por consiguiente
¿cómo tratan ustedes con las emociones, ya sea en ustedes mismos o con sus
niños?
Las emociones no
deberían ser juzgadas o reprimidas. Las emociones son una parte vital de ustedes
como seres humanos, y como tales necesitan ser respetadas y aceptadas. Ustedes
pueden considerar a sus emociones como a sus niños, quienes necesitan su
atención y respeto, y su guía.
Una emoción puede ser
mejor vista como una energía que viene a ustedes para ser sanada. Por lo tanto,
es importante no dejarse llevar completamente por la emoción, sino permanecer
capaz de observarla desde una postura neutral. Es importante estar conciente.
Uno podría decirlo de este modo: ustedes no deberían reprimir una emoción, pero
no deberían sumirse en ella tampoco. Porque cuando ustedes se anegan en ella,
cuando ustedes se identifican con ella completamente, el niño en ustedes pasa a
ser un tirano que los llevará a extraviarse.
Lo más importante que
ustedes pueden hacer con una emoción es reconocerla, sentir todos los aspectos
de ésta, mientras no pierden su conciencia. Tomen por ejemplo la ira. Ustedes
pueden invitar a la ira a estar totalmente presente, experimentándola en su
cuerpo en varios lugares, mientras ustedes están al mismo tiempo observándola
neutralmente. Tal tipo de conciencia es sanadora. Lo que sucede en esta
circunstancia, es que ustedes abrazan a la emoción, lo cual es esencialmente una
forma de incomprensión, con comprensión. Esto es alquimia espiritual.
Por favor déjenme
explicar con la ayuda de un ejemplo. Su hija se ha golpeado su rodilla con la
mesa y está realmente herida. Ella está perturbada, gritando con dolor, y ella
patea la mesa porque está enojada con ella. Ella considera que la mesa es el
origen del dolor.
La guía emocional en
este momento significa que los padres primero ayuden a la niña a nombrar a su
experiencia. “Tú estás enojada, ¿no es así? – tienes dolor, ¿correcto?”.
Nombrarlo es esencial. Ustedes transfieren la raíz del problema desde la mesa a
la niña misma. No es la mesa, eres tú quien está dolorida, eres tú quien está
enojada. ¡Y sí, yo comprendo tu emoción!
Los padres abrazan la
emoción de la niña con comprensión, con amor. En el momento en que la niña se
sienta comprendida y reconocida, su ira se desvanecerá gradualmente. El dolor
físico puede aún estar presente, pero su resistencia al dolor, la ira alrededor
de esto, puede disolverse. La niña lee compasión y comprensión en sus ojos, y
esto relaja y calma sus emociones. La mesa, la causa de las emociones, ya no es
más pertinente.
Al abrazar una emoción
con comprensión y compasión, ustedes cambian el foco de la atención de la niña
desde el exterior hacia el interior, y ustedes le enseñan a la niña a tomar
responsabilidad por la emoción. Ustedes le están mostrando a ella que su
reacción a un disparador externo no es algo determinado, sino que es una
cuestión de elección. Ustedes pueden elegir incomprensión o comprensión. Ustedes
pueden elegir luchar o aceptar. Ustedes pueden elegir.
Esto también se aplica a
las relaciones con sus propias emociones, su propio niño interior. Darle cabida
a sus emociones, nombrarlas y hacer un esfuerzo por entenderlas, significa que
ustedes verdaderamente respetan y aprecian a su niño interior. Hacer el cambio
desde lo ‘externo’ hacia lo ‘interno’, tomar responsabilidad por la emoción,
ayuda a crear un niño interior que no quiere herir a nadie más, que no se siente
victimizado. Las emociones fuertes – ya sea ira, aflicción o temor – siempre
tienen el componente de la impotencia, ej sentir que ustedes son la víctima de
algo que es externo a ustedes. Lo que ustedes hacen cuando se enfocan, no en las
circunstancias externas a ustedes, sino en cambio en su reacción y en su dolor,
es que ustedes ‘descartan’ al mundo externo como la causa de sus emociones.
Ustedes no se preocupan mucho más por lo que ocasionó la emoción. Ustedes se
vuelcan completamente hacia el interior y se dicen a ustedes mismos: muy bien,
ésta ha sido mi reacción, y comprendo por qué. Comprendo por qué me siento del
modo en que me siento, y voy a asistirme en esto.
Volverse hacia sus
emociones de esta manera amorosa, es liberador. Esto requiere una especie de
autodisciplina. Librar a la realidad exterior de ser el ‘orígen del mal’ y tomar
ustedes mismos total responsabilidad, significa que reconocen que ‘ustedes
eligen reaccionar de un cierto modo’.
Ustedes dejan de
discutir sobre quién tiene razón y quién no la tiene, quién es el culpable de
eso, y ustedes simplemente liberan la cadena completa de eventos que sucedieron
fuera de su control. ‘Yo ahora experimento esta emoción con total conciencia de
que yo elijo hacerlo así’. Esto es tomar responsabilidad. ¡Esto es coraje!
La autodisciplina en
esto es que ustedes renuncian a ser rectos y a ser la víctima desamparada.
Ustedes renuncian a sentirse encolerizados, incomprendidos y todas las otras
expresiones de victimización que pueden sentirse totalmente bien en algunos
momentos. (De hecho, ustedes frecuentemente estiman a las emociones que más los
traban). Tomar responsabilidad es un acto de humildad. Esto significa ser
sincero con ustedes mismos, incluso en sus momentos de mayor debilidad.
Esta es la
autodisciplina que se les pide. Al mismo tiempo, esta clase de vuelco hacia el
interior requiere la mayor compasión. La emoción a la que ustedes están
francamente preparados para enfrentar como su propia creación, también es
considerada con tierna comprensión. ‘Tú eliges la cólera esta vez, ¿no es así?’
puede ser lo que descubran respecto a ustedes mismos. La compasión les dice:
‘Muy bien, puedo ver por qué, y te perdono’. ‘Tal vez cuando tú sientas más
claramente mi amor y apoyo, tú no te sentirás inclinado a tomar esa respuesta la
próxima vez’.
Este es el verdadero rol
de la conciencia en la autodisciplina. Esto es lo que significa la alquimia
espiritual.
La conciencia no pelea o
rechaza nada; ésta rodea a la oscuridad con comprensión. Ésta rodea las energías
de incomprensión con comprensión y así convierte el metal en oro. La conciencia
y el amor son esencialmente lo mismo. Ser conciente significa dejar que algo sea
y rodearlo con su amor y compasión.
Con frecuencia ustedes
piensan que ‘la conciencia solamente’ no es suficiente para superar sus
problemas emocionales. Ustedes dicen: yo sé que tengo emociones reprimidas,
conozco la causa de ellas, soy conciente, pero esto no pasa.
En ese caso, dentro de
ustedes hay una sutil resistencia a esa emoción. Ustedes mantienen la emoción a
una distancia, por temor o por sentirse agobiado por ella. Pero ustedes nunca
son agobiados por una emoción, cuando ustedes concientemente eligen admitirla.
Siempre y cuando
mantengan la emoción a una distancia, ustedes estarán en guerra con ella.
Estarán luchando con la emoción y ella se volcará en contra de ustedes de varias
maneras. A la larga ustedes no pueden mantenerla fuera. Ella se manifestará en
su cuerpo como un dolor o una tensión, o como un sentimiento de depresión.
Sentirse agotado o fatigado es un claro signo de que ustedes están reprimiendo
ciertas emociones.
La cuestión es que
ustedes necesitan permitir que sus emociones entren a su conciencia plenamente.
Si ustedes no saben exactamente qué emociones hay ahí, ustedes muy bien pueden
comenzar por sentir las tensiones en su cuerpo. Ésta es una puerta para las
emociones. En su cuerpo todo está acumulado. Por ejemplo, si ustedes sienten
dolor o tensión en el área de su estómago, ustedes pueden ir ahí con su
conciencia y preguntar qué hay. Permitan que las células de su cuerpo les
hablen. O imaginen que, allí mismo, el niño está presente. Pídanle al niño que
les muestre qué emoción es predominante en él o en ella.
Hay varias maneras de
ponerse en contacto con las emociones que hay dentro de ustedes. Es esencial
reconocer que la energía que quedó atascada en la emoción quiere moverse. Esta
energía quiere ser liberada y por lo tanto golpea a sus puertas como una queja
física o como un sentimiento de estrés o depresión. Para ustedes, es cuestión de
realmente abrirse y estar preparado para sentir la emoción.
Las emociones son parte
de su realidad terrestre – pero ellas no deberían dominarlos. Las emociones son
como las nubes para el sol. Por consiguiente es tan importante ser conciente de
sus emociones y tratarlas concientemente. Con un cuerpo emocional claro y
equilibrado, es mucho más fácil entrar en contacto con su alma o núcleo
interior, a través de su intuición.
En su sociedad hay mucha
confusión en torno a las emociones. Esto es evidente, entre otras cosas, por la
cantidad de debate y confusión que hay con respecto a cómo educar a sus niños.
Los niños son claramente mucho más emocionalmente espontáneos de lo que son
ustedes como adultos. Esto crea dificultades. ¿Qué ocurre si se sobrepasan
algunos de sus límites morales? ¿Qué sucede si la situación se va de las manos y
surge el caos? ¿Uno tiene que castigar a los niños o permitirles expresarse
libremente? ¿Sus emociones tienen que ser controladas o no?
Lo que es importante en
la educación de un niño es que él aprenda a comprender sus emociones. Comprender
de dónde vienen y ser responsable por ellas. Con su ayuda, el niño puede
aprender a ver sus emociones como ‘estallidos de incomprensión’. Esta
comprensión evita que él quede ‘anegado’ en sus emociones y pierda el control.
La comprensión libera y los lleva de vuelta a su centro, sin reprimir la
emoción. Los padres le enseñan a su hijo a tratar con las emociones de esta
manera siendo el ejemplo viviente de ello.
Todas las preguntas que
ustedes se hacen acerca de cómo tratar con sus hijos también se aplican a
ustedes mismos. ¿Cómo se las arreglan con sus propias emociones? ¿Son duros
consigo mismos? ¿Cuándo se sienten enojados o tristes por mucho tiempo, se
castigan a ustedes mismos diciendo: “vamos, sigue andando, y no te quedes
colgado”? ¿Suprimen la emoción? ¿Sienten que castigarse a sí mismo es bueno y
necesario? ¿Quién les enseñó esto? ¿Fueron sus padres?
¿O se van al otro
extremo? Se ‘revuelcan’ en sus emociones, no queriendo soltarlas. Con frecuencia
este también es el caso. Ustedes pueden haber sentido por mucho tiempo que eran
una víctima de una situación externa a ustedes, por ejemplo su educación, su
pareja o su ambiente de trabajo. En un determinado momento, puede ser muy
liberador entrar en contacto con la ira dentro de ustedes relacionada con las
cosas negativas que los influencian. La ira puede permitirles escaparse de estas
influencias, y seguir su propio camino. Sin embargo, ustedes pueden enamorarse
tanto de su ira, que ya no quieren más darse por vencidos. En lugar de ser una
puerta, esto pasa a ser una ‘forma de vida’. Entonces surge el papel de víctima,
que es cualquier cosa menos sanador. Esto les impide a ustedes mantenerse en su
propio poder. Es muy importante ser responsables de sus propias emociones y no
hacer de ellas ‘verdades absolutas’. Cuando ustedes les dan a ellas la condición
de verdades, en lugar de considerarlas como ‘estallidos de incomprensión’,
ustedes basarán sus acciones en ellas, y esto los llevará a tomar decisiones no
centradas.
Lo mismo sucede con los
niños a quienes se les permiten demasiada libertad emocional. Ellos ‘corren
desenfrenados’ y se vuelven incontrolables; ellos se vuelven pequeños tiranos, y
eso no está bien. El caos emocional es tan desagradable para el niño exactamente
como lo es para los padres.
En breve, ustedes pueden
ser tanto estrictos como demasiado indulgentes al tratar con sus emociones (y,
en analogía, con sus niños). Quiero examinar un poco más el modo ‘indulgente’,
porque éste parece ser más el tema de discusión hoy en día. Desde los ‘sesenta’
ha habido una comprensión colectiva de que no se suprimirían sus emociones,
porque entonces se estaría sofocando su espontaneidad y creatividad, en efecto
su verdadera alma. La sociedad produciría niños obedientes y disciplinados
quienes prestarían más atención a las reglas que a los susurros del corazón, y
esto sería una tragedia – tanto para la sociedad como para el individuo.
¿Pero qué hay en el otro
extremo: qué hay en cuanto a justificar las emociones de tal modo que ellas
asumen la dirección y gobiernan sus vidas?
Ustedes pueden observar
muy bien dentro de ustedes si hay emociones que las estiman de tal modo que las
están considerando realmente como verdades (en lugar de lo que ellas realmente
son: estallidos de incomprensión). Ustedes se han identificado con estas
emociones. La paradoja es que, muy frecuentemente, éstas son emociones que les
causan mucho sufrimiento. Por ejemplo: victimización (‘yo no puedo hacer esto’,
‘yo no puedo ayudar en esto’, liderazgo (‘yo me ocuparé de esto’, ‘yo lo voy a
manejar’), tristeza, miedo, ansiedad, etcétera. Estas son todas emociones que
son dolorosas pero aún así, en otro nivel, les dan a ustedes algo especial de
qué agarrarse.
Tomen el ‘sentimiento de
víctima’. Puede haber ventajas en este patrón de sentimiento. Puede darles a
ustedes una sensación de seguridad. Los libera de ciertas obligaciones y
responsabilidades. ‘Yo no puedo ayudar, ¿o sí?’ Es un rincón oscuro en el cual
se están sentando, pero parece un lugar seguro.
El peligro de
identificarse o ‘fundirse’ con tal patrón de sentimiento por mucho tiempo es que
ustedes pierden contacto con su propia verdadera libertad, su núcleo divino más
interno.
En el camino de su vida
pueden haber entrado cosas que justificadamente han provocado emociones de
cólera y resentimiento dentro de ustedes. Esto puede haber sucedido durante su
juventud, más tarde, o incluso en vidas pasadas. Es muy importante que ustedes
contacten estas emociones conscientemente, y que se percaten de la cólera, de la
tristeza o de cualquier otra energía cargada intensamente dentro de ustedes.
Pero en determinado momento, ustedes necesitan tomar responsabilidades por sus
emociones, porque ellas constituyen sus reacciones a un suceso externo.
Ser centrados, ser
claros y poderosos y estar en equilibrio espiritualmente, significa que toman
una total responsabilidad por todas las emociones que están en ustedes. Entonces
ustedes pueden reconocer la emoción de (por ejemplo) cólera dentro de ustedes y
al mismo tiempo decir: esta fue mi reacción a un determinado suceso. Yo rodeo
está reacción con comprensión, pero al mismo tiempo me propongo liberarla.
La vida finalmente no se
trata de ser correcto; se trata de ser libre y completo. Es muy liberador soltar
viejas respuestas emocionales que han pasado a ser un ‘estilo de vida’.
Uno podría decir que
todo gira en torno al sutil camino intermedio entre suprimir emociones y sumirse
en ellas. En ambos extremos, ustedes han sido educados con opiniones e ideales
que no concuerdan con la naturaleza de la alquimia espiritual. La esencia del
desarrollo espiritual es que ustedes no suprimen nada, sino que al mismo tiempo
toman total responsabilidad por eso.
Yo siento esto, yo elijo
esta reacción, por lo tanto yo puedo sanarlo. Reclamar su maestría, en verdad de
esto se trata mi mensaje.
Tal vez no es realmente
un camino intermedio, sino un camino diferente.
Todo esto tiene que ver
con la alquimia espiritual. Al aceptar todo lo que está dentro de ustedes, se
elevan sobre eso y pasan a ser su maestro. La maestría es tanto fuerte como
dócil. Es muy tolerante y aún así requiere de gran disciplina: la disciplina del
coraje y la sinceridad.
Reclamen su maestría,
vuélvanse los maestros de las partes y piezas que los torturan, a menudo a
espaldas de ustedes. Entren en contacto con ellas, tomen responsabilidad. No se
dejen llevar por heridas emocionales inconscientes que los desvían y que
bloquean su camino hacia la libertad interior. Es su conciencia la que sana.
Ningún otro puede recuperar por ustedes el poder sobre sus propias emociones. No
existen instrumentos externos o medios para eliminar esas emociones. Es siendo
conscientes de ellas, con fuerza, con determinación y con compasión, que ellas
son liberadas a la Luz.
Llegar a estar ileso y
libre en el nivel emocional es uno de los aspectos más importantes del
desarrollo espiritual. Quiero finalizar diciendo esto: no hagan esto más difícil
de lo que es. El camino espiritual es un camino simple. Se trata de del amor por
ustedes mismos y de la claridad interior. No requiere ningún conocimiento
específico ni rituales específicos, reglamentos o métodos. Todo lo que ustedes
necesitan para su desarrollo espiritual está dentro de ustedes.
En un momento tranquilo,
vayan a la parte sensible de ustedes. Dejen que este lado sensible les diga lo
que necesita para ser aclarado y purificado dentro de ustedes. Confíen en su
intuición. Trabajen en eso. Crean en ustedes mismos. Ustedes son el maestro de
su vida, el maestro de su único camino hacia el amor y la libertad.
© Pamela Kribbe 2005
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