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lunes, 6 de abril de 2026
Escuchar en voz Lección 96 Aunque eres un solo Ser, te percibes a ti mismo como
si fueses dos: bueno y malo, Reno de amor y lleno de odio, mente y
cuerpo. Esta sensación de estar dividido en dos estados opuestos da
lugar a un constante y agudo conflicto, y conduce a desesperados intentos
de reconciliar los aspectos contradictorios de esa auto-percepción. Has
buscado muchas de estas soluciones reconciliadoras, pero ninguna de
ellas te ha dado resultado. Los opuestos que percibes en ti jamás serán
compatibles. Tan sólo uno de ellos existe. Si has de salvarte, tienes que aceptar el hecho de
que, por mucho que lo intentes, la verdad y lo ilusorio no pueden
reconciliarse, independientemente de los medios que utilices o de dónde
percibas el problema. Hasta que no aceptes esto, irás en pos de un
sinnúmero de metas irrealizables, desperdiciarás el tiempo, tus
esfuerzos serán en vano, fluctuarás entre la esperanza y la duda, y cada
intento será tan fútil como el anterior y tan inútil como sin duda alguna
habrá de ser el siguiente Los problemas que no tienen sentido no se pueden
resolver dentro del marco en que se han planteado. Dos seres en
conflicto supone una condición que no se puede resolver, y no puede
haber tampoco un punto de encuentro entre el bien y el mal. El ser que
tú fabricaste jamás podrá ser tu Ser, ni tampoco puede tu Ser dividirse
en dos y seguir siendo lo que es y lo que no puede sino ser eternamente.
Una mente y un cuerpo no pueden ambos coexistir. No trates de
reconciliarlos, pues cada uno de ellos niega que el otro sea real. Si
eres lo físico, tu mente desaparece del concepto que tienes de ti mismo,
pues no tiene un lugar en el que realmente pueda ser parte de ti. Si
eres espíritu, el cuerpo es entonces el que no tiene ningún sentido en
tu realidad. La mente es el medio del que el espíritu se vale para
expresarse a Si Mismo. Y la mente que sirve al espíritu está en paz y
llena de gozo. Deriva su poder del espíritu y desempeña gustosamente su
función aquí. La mente puede, por otro lado, verse también a sí misma
como divorciada del espíritu y percibirse como dentro de un cuerpo al
que confunde consigo misma. Sin su función, pues, no tiene paz, y la
felicidad se vuelve algo ajeno a su pensamiento. Mas una mente separada del espíritu no puede pensar.
Ha negado la Fuente de su fortaleza, y se considera a sí misma desvalida, limitada y débil. Desasociada ahora de su función, cree estar
sola y separada, atacada por ejércitos que se organizan contra ella;
cree asimismo estar oculta en la frágil estructura del cuerpo. Ahora
tiene que reconciliar lo que es diferente con lo que es lo mismo, pues
para eso es para lo que piensa que es. No pierdas más tiempo en esto. ¿Quién puede
resolver los insensatos conflictos que los sueños presentan? ¿Qué
significado podría tener en verdad su resolución? ¿Que objeto tendría?
¿De qué serviría? La salvación no puede hacer que las ilusiones sean
reales, ni tampoco resolver un problema que no existe. Tal vez albergas
la esperanza de que puede. mas ¿querrías que el plan de Dios para la
liberación de Su amado Hijo le causase dolor a éste y además no lo
liberase? Tu Ser aún conserva Sus pensamientos, los cuales
permanecen dentro de tu mente y en la Mente de Dios. El Espíritu Santo
conserva la salvación en tu mente y le ofrece el camino de la paz. La
salvación es un pensamiento que compartes con Dios porque Su Voz lo
aceptó por ti y respondió en tu nombre que se había consumado. De esta
manera, la salvación está salvaguardada entre los pensamientos que tu
Ser aprecia y abriga por ti con amor. Hoy intentaremos localizar este pensamiento, cuya
presencia en tu mente está garantizada por Aquel que te habla desde tu
único Ser. Nuestras prácticas de cinco minutos cada hora estarán
dedicadas a buscar este Ser en tu mente. La salvación procede de Él a
través de Aquel que es el puente entre tu mente y Él. Espera
pacientemente y deja que Él te hable acerca de tu Ser y de lo que tu
mente puede hacer una vez que haya sido restituida a Éste y se encuentre
libre para servir Su Voluntad. Comienza diciendo lo siguiente: La salvación procede de mi único Ser. Sus pensamientos están a mi disposición. Luego busca Sus pensamientos, y reclámalos como tuyos.
Son tus pensamientos reales, los cuales has negado mientras dejabas que
tu mente vagase por un mundo de sueños en busca de ilusiones que los
substituyesen. He aquí tus pensamientos, los únicos que tienes. La
salvación se encuentra entre ellos. Hállala allí. Si tienes éxito, los pensamientos que se te ocurran te
dirán que te has salvado y que tu mente ha encontrado la función que
procuró perder. Tu Ser le dará la bienvenida y la colmará de paz. Una
vez que su fortaleza haya sido restaurada, tu mente podrá fluir de nuevo
desde su espíritu al espíritu de todas las cosas creadas por el Espíritu
a semejanza de sí mismo. Tu mente bendecirá todas las cosas. Una vez que
la confusión haya cesado, quedarás restaurado, pues habrás hallado tu
Ser. Tu Ser sabe que hoy no puedes fracasar. Tal vez tu
mente siga dudándolo por un rato pero no te dejes desanimar por ello. Tu
Ser conservará para ti la dicha que experimenta, y gozarás de ella con
plena conciencia. Cada vez que dedicas cinco minutos de cada hora a
buscar a Aquel que une a tu mente con tu Ser, le ofreces un tesoro
adicional para que lo salvaguarde para ti. Cada vez que le dices hoy a tu agitada mente que tu
salvación procede de tu único Ser, añades otro tesoro más a tu creciente
almacén. y éste se le da en su totalidad a todo aquel que lo pida y
acepte el regalo. Piensa, pues, cuánto se te está dando este día para
que lo des, de manera que se te pueda dar a ti.
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